De fuera a dentro

Esto es la soledad, no es una imagen de la soledad o metáfora de la soledad, o símbolo. No, es la soledad, un calcetín colgado de una pinza de madera sobre una cuerda verde y sin nada alrededor, solo y suspendido en el vacío. A veces nos cuesta ver lo que hay en una imagen artística porque nuestra mirada se complica con cosas, con saberes, con metáforas. Es un error, hay que mirar con los ojos siempre limpios y disfrutar lo mirado, demorarse en los detalles, en los colores, en el fondo, sin ir más allá ni más acá. Pero es imposible, y además necesario que lo sea. Si ese es el encuadre, la figura, el fondo y los colores, si es así es porque la fotógrafa ha querido contarnos algo, ir más allá, extender la mirada de fuera a dentro, y sacarnos una historia, un sentir, un decir. Entonces ves a un ser frágil, una mariposa, una niña que llora, una joven frívola, alguien que se debate en el abismo, alguien que pende de una pinza, un vacío que amenaza, un aire enrarecido, una luz que no llega, una madre cotidiana que solo tiende, sin poesía pero con una realidad transparente, una abuela tierna que tiende y recupera de las cenizas de su memoria unos calcetines que le salvaron muchos inviernos. Sí, la fotógrafa no ha querido que nos complazcamos en las formas, los colores, las texturas, el encuadre, la luz. No, la fotógrafa ha querido que viajemos de fuera a dentro y busquemos con ojos interiores lo que inevitablemente tejen las emociones, la poesía, lo saberes y el tiempo que ha quedado en el cedazo de la memoria. Entonces, ¿es la soledad o símbolo de la soledad?

Jose Aurelio Martín

LOS SIGNOS BORRADOS

Borrar los signos para que aparezcan borrados, vaciados de sentido, como en hueco. Es un cartel amarillo en el que se puede adivinar la palabra “atención”. Un cartel de advertencia vaciado de sentido, en medio de un espacio que ni siquiera llega a campo. Su aspecto está mordido por el ácido urbano de alguna ciudad próxima y le da ese aspecto típicamente pardesco. Un arquitecto diría que ese espacio es un “no lugar”.

La palabra democracia es un signo que también han borrado minuciosamente con esprais, pinturas imprecisas, palabras incomprensibles, expresiones primitivas. Ni vemos casi la palabra “atención” que de color amarillo debiera anunciar la palabra “democracia”, atención que la democracia es frágil, atención que la democracia está siempre amenazada, atención que la palabra democracia puede ser secuestrada por los que tienen y ejercer el poder en su beneficio. Todas estas advertencias, y otras, se han borrado y ahora la democracia se muestra en hueco, recomido el sentido, vaciada.

El cartel de democracia como signo borrado está en medio de un espacio, el de nuestros países, cada vez más inhóspito. Cada vez con más color pardesco, reconcomido por el ácido y la contaminación. Los arquitectos no dirían de nuestros países que son “no lugares”, en cambio la poca humanización de los espacios, la falta de lugares para el encuentro y la reunión social, la mera función de las ciudades como almacenes de personas, los convierten cada vez más en “no lugares».

Cabría retomar el sentido recuperando minuciosamente y con cuidado los signos originales, los signos que tengan sin confusión un sentido mancomunado con el que todo el mundo pueda entenderse. Para eso, quizá, habría que recuperar primero el espacio humano y sólo entonces un cartel como ese de “atención” tendría entonces pleno sentido.

Jose Aurelio Martín

HERIDA URBANA

Las heridas se hacen costras, luego mutan en cicatrices y finalmente permanecen o desaparecen en la piel, según el tamaño y la profundidad de la herida. La falta de edificio en la foto es una cicatriz en la piel urbana, aunque seguro que si la calle perteneciera a un buen sitio, a una zona cara, es decir, a una parte rica de la ciudad, esa cicatriz desaparecería para siempre. Pero no, esa piel luce con dermis de barrio, con las ventanas pequeñas, tubos amarillos por fuera y un solo piso con aparato de aire acondicionado, porque yo puedo permitírmelo y soy la envidia de mi bloque en verano, cuando el calor nos arrincona en las sombras.

Esa cicatriz, no hay duda, permanecerá en la piel. Ya ha coformado sus estrías definitivas, su relieve especial cuando lo tocas. La ventana tapiada, por ejemplo, cuyas rejas figuran una osamenta recién florecida de la tierra, como cualquier fusilado de cualquier fosa común o de cualquier cuneta limpiado pacientemente a brochín. Asimismo, la puerta verde con una reja a modo de respiradero, como una cárcel de un país perdido, por donde echan la comida a los presos (perros) que aguardan la tajada, la monda o el hueso para roer. Es cicatriz, pero también con sus zonas agradables al tacto, que gusta repasar una y otra vez, descubriendo que es un relieve con que la vida te ha marcado y es exclusivamente tuyo, y lo tocas complacido, son los dinteles de ladrillo visto, tan coquetos, tan propios, tan complacidamente gustosos al tacto de la cicatriz urbana, por los que pasas una y otra vez, los que hacen de una cicatriz corriente una cicatriz única, una cicatriz tuya.

Con el tiempo, uno no reniega de las cicatrices, incluso aunque te atraviesen la cara como un relámpago gélido; uno se las toca, se las siente suyas, y cuando se las mira le entra incluso el picorcillo del orgullo. La cicatriz es una muestra de que ahí hubo algo, es un síntoma presente de una presencia del pasado. Es la rúbrica de la ausencia. Si desaparecen, desaparecen para siempre las pistas que reconstruyen una ausencia. Y de ahí al olvido de cabeza, o peor, a la desmemoria.

Jose Aurelio Martín

28 DE JULIO DE 1908

CAJADEABISMOS

Abuela, 2006

Hace 104 años nació mi abuela. El día 28 de Julio de 1908. En un pueblo de Toledo, su pueblo. En una familia humilde NO: pobre. La Tercera de 4 hermanos, ninguno de ellos vive. A inicios del siglo XX nació, y ahora a inicios del siglo XXI vive ajena a su vida, y al mundo.

Algunas veces imagino lo que pensará ella del mundo, de dónde vive, de quién la rodea, de cuándo se hace noche y de cuándo amanece el día. Pienso si ella sabe dónde está y de quien es. De lo que ha sido y lo que es ahora. De quien ha sido podemos dar buena cuenta quien la vivimos. Intento configurar quien fue en el sigo pasado a través de sus historias, historias amargas de trabajo incansable por muy poco. TRABAJO con letras mayúsculas en el campo. De sol a sol seguramente por muy pocas pesetas. De cómo hacia «ataeros«(cuerdas de esparto), y de cómo trabajaba el esparto con sus costillas, y sus manos. Recuerdo como me hablaba de esas labores con cierta negrura. Mucho a sus espaldas en el siglo pasado.

Y es que hace 104 años el mundo era muy diferente. Ella fue madre, pero de 7 hijos, uno de ellos ya no está. Y ella ahí sigue, ajena al mundo. Hace 104 años criar 7 hijos era normal, o eso creo yo. Pero criarlos en medio de una Guerra, con un marido preso durante cinco años a muchos kilómetros de su pueblo; me parece impensable en el siglo XXI.  Y es que en 104 años han pasado muchos cosas, unas ajenas para ella y otros no tanto. En los últimos 10 años más o menos, todos los cambios a su alrededor y en ella misma han pasado desapercibidos. No creo que sea consciente de quien fue en el siglo XX, ni de lo que está ocurriendo en este siglo; y en los últimos años. Aunque conociéndola diría: “no sabéis lo que es el hambre ni el trabajo en el campo por dos pesetas”. Y yo casi me alegro que en esta última recta de su vida se mantenga ausente, ha pasado mucho en el siglo pasado, y los comienzos de este no parecen muy esperanzadores, y como ella decía “pues no he pasao yo na´”. Pues eso, FELICIDADES! Cuanto que aprender de ella!

CAJADEABISMOS

Abuela, 2005

DE ARGENPAÑA Y OTROS CHAMIULLOS

Voy a empezar a tratar de vos a todos mis tus.
Seguimos los pasos de Argentina, como si fuéramos una fotocopia. Cada vez más proliferan las analogías de lo que ellos llaman «el tercer mundo» y el nuestro, que era/es el primero, ¿no?

Cada vez que este nuestro gobierno adopta alguna medida impopular, recuerda a la época dorada de Argentina. Debería ser al contrario, que recordara la época «más decadente». Pero es que hay muchos parecidos entre el imperialista Menem con nuestros grandes de España: J.M. Ánsar, ZP y ahora RJ.

Y es que Menem vendió al pueblo argentino por partes: la única diferencia es que lo hizo solito (todo un logro) en dos legislaturas. En lo que a nosotros respecta nos están terminando de empaquetar, después de que Ánsar comenzara a vendernos.

Menem en la sombra cocía grandes medidas neoliberales tales como la privatización de empresas públicas, venta de recursos y materias primas al gran imperio, desregulación de la economía, tratados de libre comercio, etc. Pero todo era felicidad: el PIB subía y había dualidad peso-dolar. La autoestima argentina subía a niveles de PIB. Parecía haber cierta estabilidad económica, que hoy sabemos insostenible.

¿Cómo acabó toda esta borrachera? Pues como acaban las borracheras: resacón. Huidas de presidentes, FMI, la deuda externa, inflación, hiperrecesión, devaluación de la moneda, corralito; y la población devastada. Sin clase media, y pocos ricos controlándolo todo.

Los parecidos son incuestionables: en nuestro caso, Ánsar, dicen que trajo riqueza a España, ZP nos convirtió en la Champions League de Europa y nuestro querido presidente está rematando la obra de Ánsar.

Que Ánsar trajera riqueza es como un chiste siniestro. De aquellos barros, estos lodos. Construyó el estado español, tal como lo conocemos ahora, con soberanía alemana, a base de ladrillo y buenas relaciones internacionales. Qué nos trajeron…, todos ya sabemos que nos trajeron. Solo allanó el terreno para que RJ levantara este nuevo estado neoliberal. ¿Y ZP dónde queda? Solo fue una transición mediática. Un paréntesis pretendidamente social, un solapamiento de la era Menem en España: un aparente estado de bienestar con una moneda fuerte, un ego español orondo: un hostiazo en la cara.

Menem es a Argentina lo que Ánsar fue a España. Un aparente estado de bien, con desmanes ocultos que pasado el tiempo salen a la luz. Una fotocopia transoceánica. Con alguna diferencia Argentina rompió esa situación: «Una de las primeras rupturas con el neoliberalismo fue el gobierno de Argentina que, en 2001, rompió la paridad que la moneda argentina tenía con el dólar». La diferencia con Argentina es nuestra moneda, y que ellos no tienen a Alemania.

«Tal fijación peso-dólar había conducido a Argentina (durante el periodo 1998-2001) a tener la mayor recesión conocida en su historia. Fue en aquel periodo, durante los gobiernos del neoliberal y corrupto Menem y de Fernando de la Rúa, cuando el Ministro de Economía argentino indicó con toda franqueza que el éxito de su política económica dependería más del Ministerio del Interior (encargado de la Represión) que del de Economía»

Pero se puede leer entre líneas lo que está sucediendo en el lado de acá: reprimen las protestas porque es lo ÚNICO que nos salvará del fin de la España social, que ya está en camino. Falta valentía política para dar ese paso, y romper con aquello que llamaron “el nuevo orden mundial”.

Mientras tanto en el lado de acá seguiremos en lucha, sea de la manera que sea. Aprendiendo a hacerlo, siempre con dignidad. Y con el convencimiento de que se puede cambiar porque hay alternativas. Pero, “vos sabés, es un quiilombo”.

** El ocaso del neoliberalismo en América Latina: El caso de Argentina. 26 de Abril.
http://www.vnavarro.org/?p=
7210

CÓMO LLENARTE, BLOG

CAJADEABISMOS

Cuando la época convulsa pase, que pasará. Será imposible hacer un recuento de todos los blogs, todos los comentarios, y todas las historias surgidas de “aquella época”. Yo no puedo quedarme intacta y al menos relajaré la mente, y me servirá de placebo el grito sordo.

Cada cual lo recordará (“este momento” ) de forma diferente; siempre con algún punto en común. Mi parte es la que toca: Mi blog articulado en la que cabe casi cualquier cosa: poesía, pintura, PHOTO, libros, música, política, diseño, arquitectura, sostenibilidad, economía, ecocosas o lo que se precie a ser descrito, dicho o nombrado.  Queda inaugurado: este nuestro sitio.