A OSCURAS

El perfil de una ciudad resulta interesante cuando es irregular. Nueva York, Shangai, Sidney. Son perfiles con subidas pronunciadas como violentos dientes de sierra. El perfil de la una ciudad es la mejor expresión de sí misma. Cuanto más irregular más contraste y violencia social; cuanto más regular, más adocenamiento, más atonía.

El paisaje de la imagen va descenciendo aplastado por un cielo lívido y contaminado, engullido por un descampado verde que recuerda de donde venimos. El punto de vista ha querido que ese fragmento verde tome un protagonismo que nadie, salvo una mirada concernida, le daría. Nos acostumbran a ver las cosas de una determinada manera y nos olvidamos de mirar. Mirar implica detenerse, completar lo visto con otros sentidos. Por eso mirar es llegar a un significado y ver no; es la misma diferencia entre leer y leer sabiendo lo que se lee. Ese paisaje se puede leer repitiendo los signos como loros: esto es un campo verde, esto es una fila de edificios, esto es un cielo pálido, pero el punto de vista te obliga a leer mirando, a interpretar, a completar el sentido de lo visto.

El sentido de la mirada no es unívoco. Ese paisaje se puede leer de muchas maneras: la atonía de un perfil urbano de una sociedad que se ha dejado hacer, la nostalgia del campo, la amenaza del descampado como expresión del “no lugar” o el desamayo de la luz en el cielo contaminado en contraste con el verde violento y fresco del campo. La mirada no se agota, la vista sí, cuando desaparece la luz. Y sin embargo cuando alguien dice que ha leído un libro no sabemos en qué sentido de leer lo ha hecho, como cuando alguien dice que ha visto una exposición de fotografía. Estamos a oscuras.

José Aurelio Martín

LOS SIGNOS BORRADOS

Borrar los signos para que aparezcan borrados, vaciados de sentido, como en hueco. Es un cartel amarillo en el que se puede adivinar la palabra “atención”. Un cartel de advertencia vaciado de sentido, en medio de un espacio que ni siquiera llega a campo. Su aspecto está mordido por el ácido urbano de alguna ciudad próxima y le da ese aspecto típicamente pardesco. Un arquitecto diría que ese espacio es un “no lugar”.

La palabra democracia es un signo que también han borrado minuciosamente con esprais, pinturas imprecisas, palabras incomprensibles, expresiones primitivas. Ni vemos casi la palabra “atención” que de color amarillo debiera anunciar la palabra “democracia”, atención que la democracia es frágil, atención que la democracia está siempre amenazada, atención que la palabra democracia puede ser secuestrada por los que tienen y ejercer el poder en su beneficio. Todas estas advertencias, y otras, se han borrado y ahora la democracia se muestra en hueco, recomido el sentido, vaciada.

El cartel de democracia como signo borrado está en medio de un espacio, el de nuestros países, cada vez más inhóspito. Cada vez con más color pardesco, reconcomido por el ácido y la contaminación. Los arquitectos no dirían de nuestros países que son “no lugares”, en cambio la poca humanización de los espacios, la falta de lugares para el encuentro y la reunión social, la mera función de las ciudades como almacenes de personas, los convierten cada vez más en “no lugares».

Cabría retomar el sentido recuperando minuciosamente y con cuidado los signos originales, los signos que tengan sin confusión un sentido mancomunado con el que todo el mundo pueda entenderse. Para eso, quizá, habría que recuperar primero el espacio humano y sólo entonces un cartel como ese de “atención” tendría entonces pleno sentido.

Jose Aurelio Martín

PUERTAS AL CAMPO

Puertas que se cierran, pocas puertas que se abren, las puertas giratorias y quién pone puertas al campo. La puerta tiene una metafísica muy rica y compleja. Esta puerta en concreto, metálica, con algunos rebordes ya oxidados, parece que impone su física y también su metafísica a un campo que está de fondo. Parecía que era imposible poner puertas al campo…, parecían imposibles tantas cosas que hoy ya ni siquiera arañan los ojos ni raspan los oídos.

El que pone una puerta es porque tiene la llave y tiene el poder de abrirla o cerrarla. La puerta no es un mero paso, la puerta es una frontera con su poli, su protocolo de cadenas y su exhibición metálica de llaves. La puerta deja pasar no a quien tiene derecho, sino al que se subordina a quien tiene el poder de abrirla. ¿Alguien ha visto a algún mendigo, vagabundo, (incluidos los de clase media devenidos en tal) entrar en un banco? Tienen derecho, podrían hacerlo, pero el poder del que tiene la llave es más fuerte y simbólicamente se lo niega. Y el vagabundo lo acepta. Es el triunfo de la metafísica. Por las noches sí les abren la puerta, eso sí, para que duerman, no vaya a pensar la clientela que los bancos no tienen ni una pizca de humanidad.

¿También el campo, lugar de la libertad, tiene su puerta, su llave y su cancerbero? Sí, tiene su física: esa puerta con retícula metálica y rebordes oxidados, y tiene su metafísica: la retórica del poder del que tiene la llave que franquea la puerta a quien se subordina y agacha las orejas. Pero esta puerta está abierta, de par en par, invitando a pasar a cualquiera. Y sin embargo su poder metafísico se eleva y parece que advierte, en susurros, te dejo pasar pero ya sabes que el campo tiene puertas que puedo cerrar cuando quiera y dejar entrar solo a quien agache las orejas y se subordine a mi poder.

Lo peor es que al que tiene el poder de poner puertas al campo no le faltarán cancerberos que defenderán con su vida y con su muerte el poder de la puerta, su física y sobre todo su metafísica.

Jose Aurelio Martín

PHOTOESPAÑA 2013

Este año he querido hacer varias jornadas de visitas a PhotoEspaña2013, o unas cuantas. Porque la oferta es altamente abrumadora.

En la primera jornada he visitado algunas galerías del festival OFF. Tampoco quiero hacer una disertación de todo lo que he visto.  Solo de las que me han gustado más.

He empezado en la calle Doctor Fourquet  por ma.r.s. de Thomas Ruff en la galería  Helga de Alvear. De la que me ha sorprendido el formato de las imágenes y las texturas de las mismas. Luego he ido a Cuerpos  de Paz Errázuriz en Espacio Mínimo, para acabar en la misma calle con Los países de Pedro G. Romero en la galería Casa sin Fin. En esta última se mezclan el texto con la imagen, a modo de intromisión. Y es que si una imagen vale más que mil palabras ¿por qué tanto texto?

He seguido por la calle Alameda para ir a la galería Cámara Oscura, para ver la exposición que más  me ha gustado  Unliving  de Julia Fullerton-Batten. No son más de 7 fotos con una estética muy peculiar, fílmica e irreverente.  Montadas en metacrilato, con una composición cuidada y limpia; y un discurso estéticamente siglo veintiuno.  Según nos explican en la galería Unliving habla de cuartos donde no se puede estar, casas que no son hogares, usando el cuerpo como metáfora de la casa”.

Después me he dirigido a La Fábrica a ver Flower Paradise de Nobuyoshi Araki, para ver unas fotos muy coloridas de flores en las que irrumpían pequeños dinosaurios y muñecas de plástico. En este tipo de fotografía conceptual? Cada vez se hace más difícil saber lo que nos quiere contar el autor. No ocurre lo mismo en la galería Raquel Ponce en la que he vistoYolanda de Ignacio Navas, serie de fotografías que hablan de realidades cotidianas, en las que el espectador se inmiscuye en el mundo de Yolanda.  Yolanda es la tía del autor, a  la que nunca conoció, ya que murió cuando él era pequeño, según se explica.  Ha seleccionado fotografías del álbum familiar de su tío, para darnos a conocer la historia de Yolanda. Acompañan los textos escritos a mano en la pared de la sala, lo que le da al  montaje un aroma muy desenfadado, fuera de formalismos tan cuidados y pulcros. Y sobre todo me llama la atención como capta la complicidad con el espectador, con unas fotos de cualquier álbum familiar. Muy cercano, descarnado y con un devenir muy natural.

Y para terminar me he dirigido a la calle Lope de Vega para ver  Mise en scène de Rita Magalhães en la galería Arana Poveda y en la galería Paula Alonso  El tiempo suspendido de varios autores (Álvaro Deprit, Jesús MadriñánJord, Ruiz Cirera, Marta Soul, Tomás Miñambres).

Quizás me sienta un poco atrás, o apartada por el nuevo lenguaje visual, tan lleno de metáforas indescifrables, aparentemente. En el que la forma de expresión es cada vez mas hermética y el mensaje muy reverberante o retorico.

Solo es el primer día. Seguiré buscando en que posición escorarme para salir despedida de mi cuerpo.

PhotoEspaña2013

FestivalOFF

103341_b9c5c2eb4cf1cecdaf1ec43fc1b8f34f

Julia Fullerton-Batten, Bambú, de la serie En medio / Bambú, From In Between series, 2008 © Julia Fullerton-Batten

CÓMO LLENARTE, BLOG

CAJADEABISMOS

Cuando la época convulsa pase, que pasará. Será imposible hacer un recuento de todos los blogs, todos los comentarios, y todas las historias surgidas de “aquella época”. Yo no puedo quedarme intacta y al menos relajaré la mente, y me servirá de placebo el grito sordo.

Cada cual lo recordará (“este momento” ) de forma diferente; siempre con algún punto en común. Mi parte es la que toca: Mi blog articulado en la que cabe casi cualquier cosa: poesía, pintura, PHOTO, libros, música, política, diseño, arquitectura, sostenibilidad, economía, ecocosas o lo que se precie a ser descrito, dicho o nombrado.  Queda inaugurado: este nuestro sitio.