A OSCURAS

DSC_0052

El perfil de una ciudad resulta interesante cuando es irregular. Nueva York, Shangai, Sidney. Son perfiles con subidas pronunciadas como violentos dientes de sierra. El perfil de la una ciudad es la mejor expresión de sí misma. Cuanto más irregular más contraste y violencia social; cuanto más regular, más adocenamiento, más atonía.

El paisaje de la imagen va descenciendo aplastado por un cielo lívido y contaminado, engullido por un descampado verde que recuerda de donde venimos. El punto de vista ha querido que ese fragmento verde tome un protagonismo que nadie, salvo una mirada concernida, le daría. Nos acostumbran a ver las cosas de una determinada manera y nos olvidamos de mirar. Mirar implica detenerse, completar lo visto con otros sentidos. Por eso mirar es llegar a un significado y ver no; es la misma diferencia entre leer y leer sabiendo lo que se lee. Ese paisaje se puede leer repitiendo los signos como loros: esto es un campo verde, esto es una fila de edificios, esto es un cielo pálido, pero el punto de vista te obliga a leer mirando, a interpretar, a completar el sentido de lo visto.

El sentido de la mirada no es unívoco. Ese paisaje se puede leer de muchas maneras: la atonía de un perfil urbano de una sociedad que se ha dejado hacer, la nostalgia del campo, la amenaza del descampado como expresión del “no lugar” o el desamayo de la luz en el cielo contaminado en contraste con el verde violento y fresco del campo. La mirada no se agota, la vista sí, cuando desaparece la luz. Y sin embargo cuando alguien dice que ha leído un libro no sabemos en qué sentido de leer lo ha hecho, como cuando alguien dice que ha visto una exposición de fotografía. Estamos a oscuras.

José Aurelio Martín

Deja un comentario